Rasguñar el sonido,
abrir espacio para un destello.
abrir espacio para un destello.
08 - 2026
Nacho Novillo
Martina Cavanna
Laura Saskor
Martina Cavanna
Laura Saskor
Es de noche, algo abrió espacio, pintó de amarillo el piso, intentó empurpurar las paredes y tiñó todo de rojo.
¿Será que empezó la revolución por mí? ¿Se estará intentando comunicar?
¿Será que empezó la revolución por mí? ¿Se estará intentando comunicar?
Reafirmo mi deidad fragmentada para dar lugar a que aparezcan las voces singulares de algún otro momento.
Convencida de mi magnitud me aferro a las alturas para ser testigo de otras formas. Señalo una zona en la que quizás antes no supe estar presente. Me pregunto si podré abandonar este escenario que habilité, si estaré condenada a esta separación o si dejaré alguna huella al escapar. Hoy soy ruina, me falta para estar completa, tampoco sé el paradero de mis restos.
Reafirmo mi deidad fragmentada para dar lugar a que aparezcan las voces singulares de algún otro momento.
Esta noche mi cuerpo está acá, mi cabeza más allá. En la penumbra me estiro, araño el piso, entono los chirridos de historias. Miro para arriba, recordando que no llegué por azar, que elegí contar este cuento y que me hago cargo del mismo. Si mi estructura carga inscripciones que no son propias, quizás archivándolas pueda cambiar las normas. Otros así han logrado multiplicarse. En algún momento quise cambiar de forma, pero me volví objeto coleccionable.
Supe inscribir mi cuerpo, decidí qué llevar tatuado, pero hoy me encuentro amarrada a mi tarugo. Cambié, pero el tiempo sabrá si será así para siempre o si volveré a rebelarme. Me toca llamar la atención. Estoy dispuesta a mostrar mi primer movimiento con giros sobre mi eje.
Supe inscribir mi cuerpo, decidí qué llevar tatuado, pero hoy me encuentro amarrada a mi tarugo. Cambié, pero el tiempo sabrá si será así para siempre o si volveré a rebelarme. Me toca llamar la atención. Estoy dispuesta a mostrar mi primer movimiento con giros sobre mi eje.
Reafirmo mi deidad fragmentada para dar lugar a que aparezcan las voces singulares de algún otro momento.
Soy vector de algo que me es ajeno, eso no impide que genere movimiento. No necesito tener mi propia luz para hacer espacio a un destello en el agua. Hipnótica y misteriosa, soy testigo de lo oculto. ¿Acaso eso no es suficiente?
Mi voz no es inocente, influyo directamente en el movimiento del mar. Me obsesioné con la secuencia que presencié y que vuelvo a presenciar en cada ciclo. En consecuencia, genero caos muchas veces sin quererlo. Otras veces logro fulgores. Me pregunto cuánto hay de capricho o cuánto hay de destino en esa danza que realizo.
Mi voz no es inocente, influyo directamente en el movimiento del mar. Me obsesioné con la secuencia que presencié y que vuelvo a presenciar en cada ciclo. En consecuencia, genero caos muchas veces sin quererlo. Otras veces logro fulgores. Me pregunto cuánto hay de capricho o cuánto hay de destino en esa danza que realizo.
Reafirmo mi deidad fragmentada. Por eso no logré la revolución. Entre la imposibilidad del lenguaje y mi falta de pulsión esperé señales que nunca supe decodificar. No di lugar a que aparezcan las voces singulares de este momento.
Gina Monti y Carla Nani / La Lucila, Buenos Aires / 08.2026
CENTRO DE ARTE CONTEMPORÁNEO RULO